Fases en el proceso de la toma de decisiones
- Identificar el problema.
- Analizar el problema.
- Elaborar la lista de alternativas y recoger información de cada una de ellas.
- Evaluar las distintas alternativas.
- Elección de alternativa, puesta en práctica y evaluación de los resultados de la decisión tomada.
Barreras para la toma de decisiones
El empleo de las fases mencionadas para el proceso de toma de decisiones siempre te acercará a una solución más satisfactoria. Sin embargo, existe algunas barreras u obstáculos que pueden desviarte de tal proceso.
El primer obstáculo es el no participar en el proceso racional propuesto para la toma de decisiones. Automáticamente volvemos a las costumbres y por tanto las decisiones tomadas pueden no ser las más adecuadas. Otro problema puede ser que alguna de las fases no se realice como es debido: definición del problema y análisis de la situación, alternativas no identificadas con precisión y elegir una alternativa que no se maximiza tal como se pensó.
Otros problemas que nos podemos encontrar:
- Falta de información
- Información equivocada
- poseer demasiada información o información redundante.
- No llegar a tomar la decisión adecuada por falta de información y tendencia al perfeccionismo.
- Orientarse a la situación problemática pensando que ésta no tendrá solución o dudando de nuestra propia habilidad para resolverla.
- La existencia de prejuicios o estereotipos que pueden distorsionar las posibles alternativas a considerar y por tanto entorpecen la decisión racional.
- Las situaciones en que se da "ilusión de control", es decir, la persona tiende a considerar que todas las situaciones están controladas, y por ello no llega a tomar una decisión efectiva.
- El centrarse en el futuro a corto plazo y no tener en cuenta las posibles consecuencias a largo plazo que la decisión podría tener.
- La presión de tiempo, otras personas del entorno pueden llegar también a tomar decisiones equivocadas.
- El atajar las situaciones de manera superficial, sin tratar de reflexionar sobre sus causas y consecuencias.
- Demorar excesivamente la decisión por miedo a equivocarse.
- Cambio continuo en los intereses y prioridades, lo cual lleva a no tomar nunca una decisión.
- Toma de decisiones de manera impulsiva.
- Considerar sólo una de las distintas alternativas posibles.
- Actuar ante una decisión no programada como si de una decisión programada se tratase.
- Resolver las situaciones por intuición o a través de respuestas emocionales.
- Falta de previsión o creatividad para valorar las posibles consecuencias.


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